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lunes, 20 de junio de 2011

La derrota del fascismo.

Mario Vargas Llosa

La victoria de Ollanta Humala en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el último 5 de junio, ha salvado al Perú de la instalación de una dictadura que, amparada por una mayoría electoral, hubiera exonerado al régimen de Fujimori y Montesinos (1990-2000) de los crímenes y robos que cometió, así como de los atropellos a la Constitución y a las leyes que marcaron ese decenio. Y hubiera devuelto al poder a los 77 civiles y militares que, por delitos perpetrados en esos años, cumplen prisión o se encuentran procesados. Por la más pacífica y civilizada de las formas -un proceso electoral- el fascismo hubiera resucitado en el Perú.
La hez fujimorista en pleno: rateros y genocidas

"Fascismo" es una palabra que ha sido usada con tanta ligereza por la izquierda, más como un conjuro o un insulto contra el adversario que como un concepto político preciso, que a muchos parecerá una etiqueta sin mayor significación para designar a una típica dictadura tercermundista. No lo fue, sino algo más profundo, complejo y totalizador que esos tradicionales golpes de Estado en que un caudillo moviliza los cuarteles, trepa al poder, se llena los bolsillos y los de sus compinches, hasta que, repelido por un país esquilmado hasta la ruina, se da a la fuga.
la rata Fujimori y su secuaz
El régimen de Fujimori y Montesinos -da vergüenza decirlo- fue popular. Contó con la solidaridad de la clase empresarial por su política de libre mercado y la bonanza que trajo la subida de los precios de las materias primas, y de amplios sectores de las clases medias por los golpes asestados a Sendero Luminoso y al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, cuyas acciones terroristas -apagones, secuestros, cupos, bombas, asesinatos- las tenían en la inseguridad y el pánico. Sectores rurales y lumpen fueron ganados mediante políticas asistencialistas de repartos y dádivas. Quienes denunciaron los atropellos a los derechos humanos, las torturas, desapariciones y aniquilamiento masivo de campesinos, trabajadores y estudiantes acusados (falsamente en la mayoría de los casos) de colaborar con el terrorismo, fueron perseguidos e intimidados, y sufrieron toda clase de represalias. 


Fosas comunes clandestinas: el pan de cada dia del fujimorato
Montesinos prohijó una floración de una "prensa chicha" inmunda, cuya razón de ser era hundir en el oprobio a los opositores mediante escándalos fabricados.
 Los medios de comunicación fueron sobornados, extorsionados y neutralizados, de modo que el régimen sólo contó con una oposición en la prensa minimizada y en sordina, la necesaria para jactarse de respetar la libertad de crítica. Periodistas y dueños de medios de comunicación eran convocados por Montesinos a su oscura cueva del Servicio de Inteligencia, donde no sólo se les pagaba su complicidad con bolsas de dólares, también se les filmaba a escondidas para que quedaran pruebas gráficas de su vileza. Por allí pasaban empresarios, jueces, políticos, militares, periodistas, representantes de todo el espectro profesional y social. Todos salían con su regalo bajo el brazo, encanallados y contentos.
Muestraio de la "prensa" fujimorista cuando Keiko era la "primera dama"
La Constitución y las leyes fueron adaptadas a las necesidades del dictador, a fin de que él y sus cómplices parlamentarios pudieran reelegirse con comodidad. Las pillerías no tenían límite y llegaron a batir todas las marcas de la historia peruana de la corrupción. Ventas de armas ilícitas, negocios con narcotraficantes a quienes la dictadura abrió de par en par las puertas de la selva para que sus avionetas vinieran a llevarse la pasta básica de cocaína, comisiones elevadas en todas las grandes operaciones comerciales e industriales, hasta sumar en 10 años de impunidad la asombrosa suma de unos 6.000 millones de dólares, según cálculos de la Procuraduría que, al volver la democracia, investigó los tráficos ilícitos durante el decenio.

Esto es, en apretado resumen, lo que iba a retornar al Perú con los votos de los peruanos si ganaba las elecciones la señora Keiko Fujimori. Es decir, el fascismo del siglo XXI. Éste ya no se encarna en svásticas, saludo imperial, paso de ganso y un caudillo histérico vomitando injurias racistas en lo alto de una tribuna. Sino, exactamente, en lo que representó en el Perú, de 1990 a 2000, el gobierno de Fujimori. Una pandilla de desalmados voraces que, aliados con empresarios sin moral, periodistas canallas, pistoleros y sicarios, y la ignorancia de amplios sectores de la sociedad, instala un régimen de intimidación, brutalidad, demagogia, soborno y corrupción, que, simulando garantizar la paz social, se eterniza en el poder.

El triunfo de Ollanta Humala ha mostrado que todavía quedaba en el Perú una mayoría no maleada por tantos años de iniquidad y perversión de los valores cívicos. Que esta mayoría fuera apenas de tres puntos pone los pelos de punta, pues indica que las bases de sustentación de la democracia son muy débiles y que hay en el país casi una mitad de electores que prefiere vivir bajo una satrapía que en libertad. Es una de las grandes tareas que tiene ahora en sus manos el gobierno de Humala. La regeneración moral y política de una nación a la que, el terrorismo de un lado y, del otro, una dictadura integral, han conducido a tal extravío ideológico que buena parte de él añora el régimen autoritario que padeció durante 10 años.

Un rasgo particularmente triste de esta campaña electoral ha sido la alineación con la opción de la dictadura del llamado sector A, es decir, la gente más próspera y mejor educada del Perú, la que pasó por los excelentes colegios donde se aprende el inglés, la que envía a sus hijos a estudiar a Estados Unidos, esa "elite" convencida de que la cultura cabe en dos palabras: whisky y Miami
"las fuerzas vivas": la decadente y antinacional oligarquía criolla
Aterrados con los embustes que fabricaron sus propios diarios, radios y canales de televisión, que Ollanta Humala reproduciría en el Perú la política de estatizaciones e intervencionismo económico que ha arruinado a Venezuela, desencadenaron una campaña de intoxicación, calumnias e infamias indescriptibles para cerrarle el paso al candidato de Gana Perú, que incluyó, por supuesto, despidos y amenazas a los periodistas más independientes y capaces. Que éstos, sin dejarse amedrentar, resistieran las amenazas y lucharan, poniendo en juego su supervivencia profesional, para abrir resquicios en los medios donde pudiera expresarse el adversario, ha sido uno de los hechos más dignos de esta campaña (por ejemplo, destaco la labor realizada por la publicación digital La Mula). 


Así como fue uno de los más indignos el papel desempeñado en ella por el arzobispo de Lima, el cardenal Cipriani, del Opus Dei, uno de los pilares de la dictadura fujimontesinista, que me honró haciendo leer en los púlpitos de las iglesias de Lima, en la misa del domingo, un panfleto atacándome por haberlo denunciado de callar cuando Fujimori hacía esterilizar, engañándolas, a cerca de 300.000 campesinas, muchas de las cuales murieron desangradas en esa infame operación.

¿Y ahora, qué va a pasar? Leo en El Comercio, el diario del grupo que superó todas las formas de la infamia en su campaña contra Ollanta Humala, un editorial escrito con gran moderación y, se diría, con entusiasmo, por la política económica que se propone aplicar el nuevo presidente, la que ha sido celebrada también, en un programa televisivo, por directivos de la confederación de empresarios, uno de los cuales afirmó: "En el Perú lo que falta es una política social". ¿Qué ha ocurrido para que todos se volvieran humalistas de pronto? El nuevo presidente sólo ha repetido en estos días lo que dijo a lo largo de toda su campaña: que respetaría las empresas y las políticas de mercado, que su modelo no era Venezuela sino Brasil, pues sabía muy bien que el desarrollo debía continuar para que la lucha contra la pobreza y la exclusión fuera eficaz. Desde luego, es preferible que los nostálgicos de la dictadura escondan ahora los colmillos y ronroneen, cariñosos, a las puertas del nuevo gobierno. Pero no hay que tomarlos en serio. Su visión es pequeñita, mezquina e interesada, como lo demostraron en estos últimos meses. Y, sobre todo, no hay que creerles cuando hablan de libertad y democracia, palabras a las que sólo recurren cuando se sienten amenazados. El sistema de libre empresa y de mercado vale más que ellos y por eso el nuevo gobierno debe mantenerlo y perfeccionarlo, abriéndolo a nuevos empresarios, que entiendan por fin y para siempre que la libertad económica no es separable de la libertad política y de la libertad social, y que la igualdad de oportunidades es un principio irrenunciable en todo sistema genuinamente democrático. Si el gobierno de Ollanta Humala lo entiende así y procede en consecuencia por fin tendremos, como en Chile, Uruguay y Brasil, una izquierda genuinamente democrática y liberal y el Perú no volverá a correr el riesgo que ha corrido en estos meses, de volver a empantanarse en el atraso y la barbarie de una dictadura.





domingo, 27 de marzo de 2011

García Márquez y Vargas Llosa: la novela en conjunto que no llegaron a escribir: la guerra Peru - Colombia

Escribe : Xavi Ayen


Los dos premios Nobel vivos de la lengua española, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa planearon, en los años sesenta, escribir una novela a cuatro manos, finalmente nonata. El tema no puede parecer más jugoso: la guerra entre Colombia y Perú que tuvo lugar en los años 1932 y 1933. 

García Márquez debía escribir la parte ambientada en Colombia, y Vargas Llosa hacerse cargo de la peruana. 

Las cartas que se conservan en los archivos de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey, EE.UU), enviadas por el colombiano al peruano, otorgan luz sobre detalles de este proyecto que no arribó a buen puerto.

El propio Vargas Llosa contaba a este diario, poco antes de recibir el premio Nobel el pasado mes de octubre, que “en París, cuando trabajaba en la radiotelevisión francesa, un día recibí de la editorial Julliard la novela Pas de lettre pour le colonel, y así descubrí a García Márquez, en francés. Desde entonces supe de él. Al publicar yo La ciudad y los perros, recibí una carta suya, y empezamos a escribirnos, e incluso planeamos escribir esa novela a cuatro manos sobre la guerra peruano- colombiana, un proyecto que finalmente quedó en nada. Hablábamos de ello, cambiábamos ideas. Se trataba de una guerra fantochesca por un pedazo de la Amazonia, pero era más divertido hablarlo que realizarlo”.

La idea fue de García Márquez, quien, el 20 de marzo de 1967, le revela a su amigo que, en septiembre, se trasladará a vivir en Barcelona. Le cuenta, asimismo, que ha acabado de corregir las pruebas de imprenta de Cien años de soledad y que, a última hora, ha cambiado la escena de un burdel de Macondo “sospechosamente parecida a cierto burdel de Piura”, es decir, el que da título a La casa verde, obra amazónica del peruano que acababa de leer y que, por lo visto, le influyó demasiado. 

“La coincidencia del burdel –prosigue– me ha inspirado una idea que tarde o temprano tendremos que llevar a cabo tú y yo: tenemos que escribir la historia de la guerra entre Colombia y el Perú. En la escuela, nos enseñaron a romper filas con un grito: ‘¡Viva Colombia, abajo el Perú!’”

Para convencer al joven Vargas Llosa, un persuasivo García Márquez le desgrana una serie de hechos reales que parecen extraídos de novelas del realismo mágico, y que habrían acabado siendo capítulos del libro:

  “La mayoría de las tropas colombianas que mandaron a la frontera se perdieron en la selva. Los ejércitos enemigos no se encontraron nunca. Unos refugiados alemanes de la primera guerra mundial, que fundaron Avianca, se pusieron al servicio del gobierno y se fueron a la guerra con sus aviones de papel de aluminio. 

Uno de ellos cayó en plena selva y las tambochas –hormigas venenosas de cabeza roja– le comieron las piernas: yo lo conocí más tarde, llevando sus condecoraciones en silla de ruedas. Los aviadores alemanes al servicio de Colombia bombardearon con cocos una procesión de Corpus Christi en una aldea fronteriza del Perú. Un militar colombiano cayó herido en una escaramuza, y aquello fue como una lotería para el gobierno: llevaron al herido por todo el país, como una prueba de la crueldad de Sánchez Cerro –el presidente peruano–, y tanto lo llevaron y lo trajeron, que al pobre hombre, herido en un tobillo, se le gangrenó la pierna y murió. 
Cartel de propaganda colombiana de la guerra contra Perú.

Tengo dos mil anécdotas como estas. Si tú investigas la historia del lado del Perú y yo la investigo del lado de Colombia, te aseguro que escribimos el libro más delirante, increíble y aparatoso que se pueda concebir”.

Vargas Llosa contestó que sí. El 11 de abril de 1967, Gabo le escribe: “...cuánto me alegra que te guste la idea del libro a cuatro manos. A mí me parece fascinante, y creo que difícilmente se puede concebir una fábula más inverosímil y desternillante que este esperpento histórico. La posibilidad de dinamitar la patriotería convencional es sencillamente estupenda. Hace muchos años tengo la idea en la cabeza, pero me negaba a ponerla en práctica mientras no encontrara un cómplice peruano, porque de estemodo la traición es completa, por partida doble, y simplemente sensacional”.

García Márquez entra en consideraciones técnicas: “Hay que tratarlo con la tranquila objetividad de un reportaje, con recursos y técnicas puramente periodísticos, y con una seriedad y una abundancia de datos que dejen a los mojigatos clavados a la pared. Yo haré toda la historia del lado de Colombia y tú la del Perú. Prácticamente, lo único que tendremos que hacer en común es el cotejo de algunos episodios, para que no haya contradicciones”.

La novela, ligada a los hechos, iba a estar sustentada en una teoría conspiratoria: “...es probable que Sánchez Cerro y nuestro Olaya Herrera –el presidente colombiano– se hubieran puesto de acuerdo para hacer esta guerra, que había de consolidarlos a ambos en el poder”. Olaya Herrera, según explica García Márquez, “era el primer presidente liberal después de 45 años de hegemonía conservadora, y la guerra con el Perú le dio la oportunidad de unificar a los partidos en la excitación patriótica, y les puso a los decrépitos senadores de la oposición un uniforme de general de la república, y los mandó a morirse de paludismo en la selva. Hay una versión no confirmada de que el asunto lo arreglaron en un club de Lima políticos y diplomáticos de ambos países, que formaban parte de un equipo de polo internacional. ¡Fíjate (...)!”.
Luis Miguel Sánchez Cerro

Enrique Olaya Herrera

Los dos escritores hablaron incluso de los asuntos prácticos. “El problema –decía García Márquez– es que ambos tenemos que irnos a nuestros respectivos países, y allí tomar los datos precisos. Yo pienso encerrarme en la redacción de El Tiempo a reconstruir los hechos día por día, y obtener en esa forma toda la versión oficial, que he de complementar con datos suministrados por la academia de historia. (... ) Imagínate que uno de los héroes de estas jornadas gloriosas es el poeta Juan Lozano y Lozano, que ahora es embajador de Colombia en Roma, y que fue enviado a pelear ‘en representación de las letras colombianas’. Como él hay muchos. Nuestra ventaja es que ahora ellos se sienten próceres olvidados, y a la menor provocación soltarán la lengua, pensando que les vamos a hacer justicia. Piensa que Colombia trató de aniquilar al Perú con una delirante máquina aérea, llamada el sexquiplano, comprada en Londres y llevada a la bahía de Tumaco desarmada en piezas. El sexquiplano nunca se elevó más de 10 metros, y durante muchos años se utilizó para hacer giras turísticas, a ras de agua, en la bahía de Tumaco”.

En un determinado momento, el colombiano habla incluso de fechas: “Yo no puedo ir a Colombia, con este fin, sino dentro de un año largo, a mi regreso de Europa, y después de haber escrito la novela del dictador –se refiere a El otoño del patriarca– (…)”.

Vargas Llosa le debió de manifestar a su amigo algunas objeciones prácticas para conseguir datos, pues tenía en su contra a buena parte del estamento militar peruano, que había visto en La ciudad y los perros una feroz crítica a los valores castrenses. Gabo le responde aludiendo a “tu situación con los militares, la cual, supongo, será peor cuando publiques tu novela sobre el guardaespaldas –se refiere a Conversación en La Catedral–. Pero creo que de veras el tema merece que se finja bajar la cabeza (...) para después soltar el cañonazo”.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Carta de Hugo Blanco a Mario Vargas Llosa


Noviembre del 2010
Señor Mario Vargas Llosa:
El premio Nóbel otorgado a usted representa un golpe más del neoliberalismo a las poblaciones indígenas, ya que difícilmente podrá encontrarse mayor enemigo de ellas que su persona.
Son diarios los golpes del sistema mundial gobernado por las grandes empresas multinacionales contra dichas poblaciones, consistente en la depredación de la naturaleza en sus zonas de vida, lo que significa la muerte para ellas.
El ataque es múltiple, solo menciono algunos ejemplos: La implantación de minas a cielo abierto, que roban el agua de la agricultura y la envenenan, matando vegetales, peces, suelo y seres humanos.
 La extracción de hidrocarburos con parecidos efectos. La instalación de fuentes hidroeléctricas para la minería, que roban el agua de la agricultura y provocan inundaciones. La tala de la selva para extracción de madera, para instalaciones ganaderas o para plantaciones de biocombustibles, lo que debido a las intensas lluvias de la zona provoca la desertificación. 
Glaciares andinos desapareciendo
La agroindustria que debido al monocultivo y al uso intensivo de agroquímicos, mata la tierra cultivable. El calentamiento global provocado por la emisión de gases de efecto invernadero que asola con inundaciones y deslizamientos de cerros, mata arroyos, disminuye el volumen de los ríos, diluye glaciares, sumerge islas; provoca veranos muy calientes e inviernos muy fríos.
Desertificación del bosque en Colombia
Estos ataques no son sólo contra los pueblos indígenas, sino contra toda la humanidad, pues todos vivimos de lo que la naturaleza nos brinda; lo que sucede es que son las poblaciones indígenas las directamente afectadas por él y por eso son las primeras en reaccionar, ofrendando su vida ante la brutal arremetida del sistema, lo que los convierte en héroes de la humanidad.
Campesinos peruanos secuestrados en en el local de una trasnacional minera, vejados y torturados con la complicidad de las autoridades peruanas
Usted, en más de una ocasión ha defendido a las empresas depredadoras contra las poblaciones indígenas.
Veamos sólo dos ejemplos:
Medio Ambiente
El 5 de junio del 2009, Día Mundial de la Defensa del Medio Ambiente fue escogido por el gobierno de Alan García para masacrar a traición a más de 200 indígenas (no 10 que es la cifra oficial repetida por usted) que defendían la selva amazónica, el pulmón del mundo.
Esta masacre, el encarcelamiento y procesamiento de numerosas víctimas del ataque, fueron respondidas con multitudinarias protestas en la capital peruana y otras ciudades, se levantaron voces de protesta en diversos lugares del mundo (naturalmente usted no estuvo entre quienes protestaron), los hermanos amazónicos no se rindieron, había un poderoso avance de los habitantes de la selva central hacia Lima.
Frente a eso, el gobierno se vio obligado a retroceder y se derogaron dos de los más feroces Decretos Ley de depredación (que además eran ilegales pues van en contra del derecho a consulta de los pueblos indígenas por cualquier cosa que tenga que ver con su territorio, reconocido por el convenio 169 de la OIT, que es ley peruana de carácter constitucional aprobada por el Congreso).
¿Cuál fue la actitud de usted? Al contrario de la mayoría del pueblo peruano, lamentó la derogatoria, escribió “Victoria Pírrica”, manifestando que futuros gobiernos peruanos no osarán “volver a meter la mano en la Amazonía para alentar la inversión privada y el desarrollo económico de esta región”, “los satanizados decretos estaban en el fondo bastante bien orientados. Perseguían una necesidad imperiosa: atraer inversión privada y tecnología de punta hacia una región que tiene grandes reservas de gas, petróleo y muchos minerales….”  “A esto acaban de renunciar de manera suicida las comunidades amazónicas que siguieron las consignas retrógradas de Alberto Pizango”. Fue al revés, ha sido Pizango quien obedeció las consignas dadas por la población amazónica, un estilo de democracia que jamás entenderá usted, “demócrata” Vargas Llosa.
Usted usa el mismo lenguaje que la gran prensa en manos de las empresas multinacionales depredadoras.
Además se lanza contra “las estúpidas mentiras según las cuales aquellos decretos formaban parte del Tratado de Libre Comercio firmado entre el Perú y Estados Unidos”. Esas “estúpidas mentiras” están en los preámbulos de los decretos y fueron pregonadas por la ministra Mercedes Araoz.
Precipitó la tragedia de Bagua 
No se detiene ahí, considerando a los habitantes amazónicos retardados mentales, no concibe que la resistencia pueda haber sido pensada por ellos, dice que fueron instigados por Hugo Chávez y Evo Morales.
No desperdicia la oportunidad para ensalzar a los dos gobiernos más retrógrados y asesinos de indígenas de Sudamérica: Perú y Colombia.
Organización colectiva democrática
En el seminario "Las amenazas de la Democracia en América Latina:Terrorismo, Debilidad del Estado de Derechos y Neopopulismo"  realizado en Bogotá (tenía que ser Colombia) durante los días 19 y 22 de noviembre del 2009 sus palabras fueron:
“El desarrollo y la civilización son incompatibles con ciertos fenómenos sociales y el principal de ellos es el colectivismo. Ninguna sociedad colectivista o impregnada con esa cultura es una sociedad que desarrolla, moderniza y alcanza la civilización… El socialismo, el nazismo y el fascismo son los fenómenos colectivistas del pasado. Hoy se expresa mediante el nacionalismo y los integrismos religiosos. El fenómeno está brotando en América Latina de una manera muy sinuosa y revistiéndose con unos ropajes que no parecen ofensivos sino prestigiosos… En Perú está brotando con dos o tres hermanitos que en nombre de esa identidad colectiva, la identidad indígena, autóctona, genuina, la de la verdadera peruanidad, ha lanzado una campaña que cuando uno la examina racionalmente parece que fuera tonta, casi cómica, pero que toca un centro neurológico llamado el espíritu de la tribu, que nunca desparece incluso en sociedades que han avanzado más en el camino de la civilización. . . El indigenismo de los años 20 que parecía haberse rezagado es hoy en día lo que está detrás de fenómenos como el señor Evo Morales en Bolivia. En Ecuador hemos visto operando y además creando un verdadero desorden político y social. El indigenismo en Ecuador, Perú y Bolivia está provocando un verdadero desorden político y social, y por eso hay que combatirlo… De Ecuador sé muy poco lo que está sucediendo ahora… Si queremos alcanzar el desarrollo y elegir la civilización y la moralidad, tenemos que combatir resueltamente esos brotes de colectivismo… Creo que en el movimiento indígena hay un elemento profundamente perturbador que apela a los bajos instintos, a los peores instintos del individuo como la desconfianza hacia el otro, al que es distinto. Entonces se encierran en sí mismos”.
Usted entiende clara y correctamente que la comunidad indígena es la herramienta fundamental para la defensa de la Madre Tierra. Por eso el sistema dirigido por las empresas depredadoras multinacionales comprende que el ataque a la naturaleza debe ir acompañado del ataque a la comunidad indígena. Donde hay indígenas, en cualquier continente, hay comunidad indígena, organismo verdaderamente democrático donde manda la colectividad, no el individuo, como en la sociedad “democrática” actual, donde mandan los intereses de las grandes empresas.
Esa real democracia se manifiesta en el acuerdo de acciones de protesta colectivas, en plebiscitos como los de Tambogrande, Ayabaca, Huancabamba e Islay en el Perú, Andalgalá en Argentina, donde más del 90% manifiesta democráticamente “Vida sí, mina no”. Es a esa democracia a la que tiene terror el sistema, por eso Fujimori en el Perú y Salinas en México casi simultáneamente dieron leyes contra la comunidad indígena, por eso de los Decretos Ley de Alan García algunos van contra la naturaleza y otros contra la comunidad indígena. Por eso usted habla con horror del “espíritu de tribu”, de “la colmena”, “el hormiguero”, comprendiendo que la fuerza del movimiento indígena para defender la naturaleza contra la depredación del gran capital es la comunidad indígena.

Ese “desorden político y social” es la ruptura del “orden” que necesitan las compañías depredadoras para asolar la naturaleza con sus acciones hacia el “progreso”, que es por una parte el progreso de sus ingresos millonarios y por otra el camino a la extinción de la especie humana..

Usted ataca el colectivismo en nombre de la defensa del individuo. El colectivismo no niega la individualidad, que debe ser respetada. La individualidad es aplastada por el fundamentalismo mercantil que implanta la “moda” obligando a todos a acatarla (McDonald’s, Coca Cola), los menos sometidos a este aplastamiento son los indígenas, entre los que cada pueblo se viste diferente.
Es la sociedad que usted defiende la que aplasta la individualidad y exalta el individualismo que es el egoísmo supremo. La cultura colectivista es la de la solidaridad humana, al contrario que la que usted defiende, extremadamente egoísta. El mejor ejemplo de esto es que las grandes empresas multinacionales están dirigidas por personas que saben que con la desbocada emisión de gases de invernadero están conduciendo a la extinción de la especie humana, pero ya no les importa sus nietos ni sus hijos, sino cumplir con el sagrado mandamiento neoliberal, ganar la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo posible.

La condena que usted hace a la democracia indígena ha sido suficientemente bien replicada por Saramago:
“Que alguien haya podido decir que el movimiento indígena es un peligro para la democracia me parece algo increíble. Cómo de una cabeza inteligente puede salir una afirmación tan monstruosa como esa”.
Para responder “a quien diga que el movimiento indígena en América es el enemigo más grande de la democracia”  “yo lo que les propongo a vosotros indígenas de esta América, es que os convirtáis en heraldos de la democracia. Si vosotros levantáis la bandera de la democracia, tal vez los demás aprendamos”.
La comunidad indígena, sin darle ese nombre, hace tiempo que está levantando la bandera de la auténtica democracia, además la está llevando a niveles superiores, con la comunidad de comunidades en el Cauca, Colombia, en las islas Kuna de Panamá, y en mayor grado en la zona zapatista de Chiapas, donde desde hace 16 años gobiernan los indígenas mediante las “Juntas de Buen Gobierno” que son rotativas, cuyos miembros pueden ser revocados en cualquier momento y no ganan ni un centavo (como en las comunidades indígenas) por ejercer esa función Por eso no es casual que usted haya escritoLa Otra Cara del Paraíso” desatando una catarata de calumnias contra esos indígenas, comprende muy bien el peligro que para las grandes empresas significa su ejemplo a los otros pueblos.
Racismo
Usted goza de un intenso racismo.
Se nota cuando recomienda a los indígenas que para superarse abandonen su cultura.
Basta leer su novela “Lituma en los Andes”, un libro contra los “serranos” (en el Perú costeño hay un racismo regionalista contra los indígenas identificados regionalmente como habitantes de la sierra).
Cuando el cabo costeño le dice al guardia serrano que “merece ser costeño”, éste le agradece. La culminación de la novela es la constatación de que el canibalismo es un ritual serrano. Yo soy serrano y en toda mi existencia no he visto nada semejante. Lo que sí veo es lo que dije más arriba, que la cultura que usted defiende está llevando al exterminio de la humanidad, no se la come, simplemente la está matando.

En mi libro “Nosotros los Indios” dedico un capítulo (“La cultura india y el neoliberalismo” – José María Arguedas y Mario Vargas Llosa) a la defensa de mi “tayta” José María contra los ataques suyos en su libro “La Utopía Arcaica”. No voy a repetir acá lo dicho allí, sólo menciono la presentación hecha para la segunda edición:

“Este artículo fue escrito en marzo de 1999. De entonces a ahora se ha desarrollado una oleada de movimientos indígenas en el continente y una desastrosa crisis del neoliberalismo. Esto demuestra que “la utopía arcaica” no es el “indigenismo de José María Arguedas” sino el bienamado neoliberalismo de Vargas Llosa, del cual continúa siendo uno de sus gurúes.”
Uchuraqay
En enero del 83 fueron asesinados 8 periodistas en la comunidad de Uchuraqay, Ayacucho.
El gobierno represor que entregó el poder político del departamento al genocida general Clemente Noel (fui suspendido por 120 días de la Cámara de Diputados por haber dicho esto y haberme negado a retirar ese calificativo), nombró una comisión presidida por usted para encubrir la responsabilidad del ejército en el crimen. Usted cumplió perfectamente ese cometido, culpando a los comuneros en forma colectiva por las muertes, desdeñando informes de antropólogos, juristas, lingüistas y psicoanalistas.
La Comisión por la Verdad y Reconciliación y otras organizaciones de defensa de los derechos humanos denuncian que usted se limitó a recoger los testimonios y pruebas que dieron los militares implicados en el crimen, las que naturalmente exculpaban al ejército, eliminando el resto. Aplicando el racismo manifestado en “Lituma en los Andes” dijo que habían sido los comuneros quienes mataron a los periodistas y piadosamente afirmó que “todos éramos culpables” por no “civilizarlos”.
Dicen que pasado un tiempo un tribunal encontró pruebas de la implicancia militar, y que usted manifestó que su conclusión la había hecho por el “bien de la democracia”.
Menciono esto porque hay quienes presentan a usted como “defensor de los Derechos Humanos”.
Los familiares de los periodistas muertos sienten asco por usted debido a su labor de encubridor de genocidas como Noel.
Conclusión
Afortunadamente los pueblos indígenas del mundo inspiran cada vez mayor respeto de otros sectores de la población mundial por estar a la vanguardia de la defensa de la naturaleza en favor de toda la humanidad y por practicar la verdadera democracia solidaria en sus organizaciones, mostrando el único camino posible para asegurar la supervivencia de la especie: Que sea toda la sociedad quien se gobierne a sí misma y sea la que determine qué instalaciones industriales pueden continuar existiendo sin poner en riesgo la supervivencia de la especie.
Esto he podido constatarlo en la gira que hice por Europa últimamente hablando precisamente de ese tema.
El verticalismo antidemocrático y egoísta de las grandes empresas multinacionales a lo que usted no sé por qué llama “democracia”, tiene cada vez menos admiradores.
No me extraña que usted haya recibido el Premio Nobel, También Obama recibió el premio Nobel de la Paz por impulsar la guerra de Afganistán.
Pienso que Alfred Nobel, quien se sentía culpable por su responsabilidad como empresario enriquecido a través de la producción de dinamita usada por la minería y la guerra, no estaría satisfecho con los dos premiados.
Hugo Blanco

miércoles, 27 de enero de 2010

La bancarrota de Mario Vargas Llosa

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En un artículo publicado en abril del 2,009 poníamos de relieve algunos síntomas que evidenciaban el franco proceso de descomposición moral en que había caido el gran escritor Mario Vargas Llosa.

Con el paso de los años, desde que fue cooptado a inicios de los 80´s en condición de publicista ilustrado del nuevo orden mundial que se inaguró con la siniestra dupla Ronald Reagan - Margaret Tachter, al autor de "La Casa Verde" le resultaba cada vez más complicado mantener el equilibrio entre su trabajosa escenificación del papel de "inmaculado intelectual liberal" con la defensa a ultranza del Neoliberalismo en boga. Sin embargo su innegable brillantez logró que se hiciera un espacio dentro de lo que podríamos llamar la reserva moral del país durante la siniestra dictadura del genocida y delincuente Kenya Fujimori

En su caida Mario Vargas Llosa ha terminado, hasta el momento, como una suerte de encubridor y tibio propagandista de los peores sátrapas, genocidas, delincuentes y criminales que asolaban y asolan la América Latina.

Empezó por relevar de culpas -ignorando su siniestro papel- a la dictadura fascista de los militar 1976-1982

en el inventario de responsabilidades del declive como país de Argentina, que hizo en su artículo "Borges y los Piqueteros".

Luego de esto se hace cortesano de un sujeto al que años atrás había desenmascarado como genocida, incorregible ratero y mitómano profesional. Y este rastrero papel lo cumple desde el preciso instante en que el mitómano, ratero y genocida se "convierte" al Neoliberalismo, o sea, que para Vargas Llosa si un genocida, ratero y mitómano facilita ganar dinero a las grandes corporaciones, a los grandes burgueses y a los banqueros pasa a convertirse en un santo varón.

Continua el descenso con su velado apoyo al golpe militar en Honduras.

Si bien trató de guardar las formas (por ello lo de "velado") Vargas Llosa se sumó en los hechos a los ladridos de toda la jauría neoliberal, derechista y fascistoide de América Latina en su artículo "El golpe de las burlas". contra el gobierno democrático presidido por Manuel Zelaya en el país centroamericano. Cuesta abajo en su rodada ha terminado de propagandista de un seguidor del siniestro militar y dictador fascista Augusto Pinochet: el multimillonario Sebastián Piñera.

Triste final para quien se las arreglaba para pasar por "intelectual liberal e insobornable demócrata".


miércoles, 1 de abril de 2009

La capitulación moral de Mario Vargas Llosa

Cuando en el año de 1,963 se publicó "La Ciudad y los Perros," Mario Vargas Llosa se convirtió en un personaje público que con el paso del tiempo y gracias a su notable prestigio intelectual devino en un líder de opinión, no sólo en el país pobre, atrasado y tercermundista donde nació sino también en buena parte del mundo occidental.


No sólo se trataba de la aparición de un extraordinario novelista de apenas 26 años sinó de un intelectual que, además de una una lúcida inteligencia y capacidad de persuación, hacía gala de una vasta cultura donde no faltaba el marxismo y el influjo de los pensadores más avanzados, radicales y contestatarios de la época como Jean Paul Sartre.



Entonces - estamos hablando de los años 60 - influenciado y condicionado por la agudización de las luchas de clases en Asia, Africa y América Latina, por la joven Revolución Cubana que constituía todo un estímulo para los pueblos del mundo y sin duda por la decisiva influencia de Sartre, pasó a ser a la vez que una especie de vocero comunista, parte de la conciencia moral del país.


Desde Europa con sus artículos, denuncias, entrevistas y declaraciones, con sus campañas buscando adhesiones a las causas populares agitaba las conciencias y gravitaba en la vida social y política peruana y latinoamericana.


Entonces Vargas Llosa defendía abiertamente la Revolución Cubana y la legitimidad de las rebeliones e insurrecciones populares que se producían an América Latina y el Perú, abogaba por las luchas de los pueblos contra el imperialismo norteamericano, denunciaba el anacronismo y oprobio que significaban las dictaduras que asolaban América Latina, entrevistaba para Radio - Televisión Francesa a Javier Heraud en 1,962, apoyaba las guerrillas del Ejercito de Liberación Nacional (ELN) de 1,963 y las del MIR en 1,965 , denunciaba las masacres contra ellas y contra los campesinos que se sublevaban por revindicar su tierra de los gamonales. También se pronunciaba contra la pena de muerte que apristas y odristas pretendían aplicar a Hugo Blanco, Héctor Béjar y a sus compañeros levantados en armas. Encomiaba la vida , pasión y muerte de Ernesto Guevara en 1,967.


"....Pero dentro de diez, veinte o cincuenta años habrá llegado, a todos nuestros paises como ahora a Cuba la hora de la justicia social y América Latina entera se habrá emancipado del imperio que la saquea, de las castas que la explotan, de las fuerzas que hoy la ofenden y reprimen. Yo quiero que esa hora llegue cuanto antes y que América Latina ingrese de una vez por todas en la dignidad y en la vida moderna, que el socialismo nos libere de nuestro anacronismo y nuestro horror...."



Entretanto escribía y publicaba sus mejores libros como La Casa Verde, Los Cachorros y su obra cumbre Conversación en La Catedral (1,969).



En síntesis en el medio intelectual en que estaba inmerso, donde concurrían los más brillantes escritores y artistas de América del Sur, Mario Vargas Llosa se comportaba segun el modelo del del intelectual revolucionario.
Pasan los años - ahora estamos en 1,971 - y sobreviene su desencanto con la Revolución Cubana. Según confiensa, a raiz del denominado "caso Padilla" ( Heriberto Padilla fue un poeta al que lo obligaron a "autocriticarse" por unos escritos que funcionarios del estado cubano consideraron "reaccionarios") sumado a la represión contra los opositores a Fidel Castro y el sometimiento de Cuba a mero satélite de Moscú. Paulatinamente extendió su desilusión al "socialismo realmente existente" que primaba en la Unión Soviética y en Europa Oriental.

Algunos años después - ahora estamos finalizando la década del 70- Mario Vargas Llosa se había metamorfoseado en un inocuo simpatizante del Belaundismo, que hacía de jurado del concurso "Miss Perú" ó de comentarista de fútbol por televisión ó de cineasta de películas de entretenimiento ó de escritor obras literarias de menor categoría exceptuando La Guerra del Fin del Mundo.

Es por aquellos años que adhiere ideológicamente al más recalcitrante pensamiento neoconservador. Pasó así a constituirse en el más brillante de los intelectuales de la época que hacía apología y propaganda de las teóricas y supuestas bondades del capitalismo ( "el mercado") y la libertad ( la democracia burguesa").

Se convirtió en un propagandista de las ideas liberales de von Hayek, von Mises, Friedman y su aplicación práctica por parte de la bruja Margaret Tachter y el cuasi analfabeto Ronald Reagan. Lo demás es conocido. En síntesis un defensor a ultranza del establecimiento, del capitalismo, del sistema de dominación y del Poder..

Lo cierto también es que Vargas Llosa daba la impresión que sus volteretazos ideológicos y políticos eran por pura honestidad moral e intelectual. Que no eran fruto del oportunismo y cálculo político. Que eran siempre por razones principistas.

Si bien sus naturales enemigos políticos desde la izquierda lo atacaban con una ferocidad despiadada, proporcional a la suya defendiendo al capital y al imperialismo, el consenso que ganó en amplio sectores de la población para consolidarse como una especie de referente moral fue bastante grande, independientemente de las estupideces que de modo brillante propalaba en defensa del Poder Mundial.

Este posicionamiento lo logró en gran medida porque aún estando en esa posición reaccionaria de extrema derecha, fue sumamente justo, claro y explícito en ocasiones en que ocurrieron dramáticas situaciones ó gravísimos hechos que sublevaban la conciencia humana.

Así con ocasión de la masacre de los penales de junio de 1986 llevada a cabo en cumplimiento de una orden dada por Alan García Pérez, escribió un célebre editorial "UNA MONTAÑA DE CADAVERES" donde de manera inequívoca señalaba ante la opinión internacional y nacional la barbarie cometida y a García Pérez como un criminal.

Con este escrito Vargas Llosa parecía que había trazado para siempre una zanja, un abismo moral entre él y el criminal García Pérez.

Durante la oprobiosa dictadura del delincuente japonés y actual presidiario Alberto Fujimori Fujimori ó Kenya Inomoto Fujimori (a) "presidente" ó "el ingeniero" ó "chino rata", - ahora estamos en la década del 90 - Vargas Llosa tuvo una descollante actuación denunciando en el ámbito internacional a la troika de delincuentes que asaltó el poder, conformada por el pintoresco japonesito, el narcotraficante Vladimiro Montesinos y un militar indigno autoapodado "el general victorioso." Además Vargas Losa abrió las puertas de todas sus amistades y relaciones internacionales desde el primer ministro británico hasta los reyes de España a los opositores al régimen de "chino rata" para aislarlo internacionalmente, efecto que aceleró su caida y posterior fuga.

En aquellas ocasiones parecía que Vargas Llosa actuaba por un mandato de conciencia y que era insobornable a cualquier aproximación a gente que tenía el alma manchada de sangre y/o dinero mal habido ( requisitos ambos cumplidos muy ampliamente por Alan García Pérez.)

- Ahora llegamos al 2,008 y 2,009 -

El autor de "La Ciudad y los Perros" da un nuevo volteretazo.
Esta vez no se trata de algo ideológico o perteneciente a la esfera política. Se trata de un cambio silencioso pero no menos trascendental . Se trata más que un volteretazo, de su debacle moral.

el 06 de abril del 2,008 publica en EL PAIS de España (que se difunde en todos los países) su artículo:

"Borges y los piqueteros"


Este artículo tiene como propósito describir las causas del declive y la paulatina degradación social, económica y política que ha experimentado la Argentina a partir de cierto momento del siglo XX hasta nuestros días.

Significativamente en todo su escrito, Vargas Llosa no menciona el siniestro papel jugado por la DICTADURA MILITAR de los Videla, Galtieri y Massera, quienes en menor escala numérica cometieron peores barbaridades que los nazis de Adofo Hitler en defensa de lo mismo que defiende Vargas Llosa: el capitalismo, el dominio de la gran burguesía vía las corporaciones multinacionales, el poder del FMI y el Banco Mundial, en suma del mantenimiento del oprobioso Poder Mundial.

Esta degradación moral de Vargas Llosa, que hace abstracción de la peor dictadura fascista que haya asolado la América Latina, parece confirmarse de manera definitiva con su cada vez mayor proximidad con el genocida y ratero Alan García Pérez, con el mismo que en 1,986 había trazado una zanja moral y ética que parecía infranqueable.

Ahora Vargas Llosa soslaya la naturaleza criminal del genocida de los penales y prohijador del Comando Rodrigo Franco ( el grupo colina de Alan García) y lo alaba por su conversión al neoliberalismo.
En estos días Vargas Llosa mira hacia el techo y no recuerda la naturaleza y prontuario criminal de quien saqueó como nadie las arcas estatales para hacerse rico vía casos plenamente comprobados como la reventa de aviones Mirage, las suculentas coimas que recibió por la concesión del Tren Eléctrico y por el depósito de las reservas internacionales peruanas en el BCCI, quizás porque hogaño García Pérez es un perrito faldero y consagrado sirviente de banqueros y oligarcas.

Ahora Vargas Llosa se olvida de sus feroces críticas al "mercantilismo" (ese enriquecerse de los empresarios gracias a su proximidad al poder político) y se acerca al amigazo y gestor de negocios de "Pepe" Graña.

Ahora Vargas Llosa abandona la defensa de "los principios y valores democráticos" para pasar por agua tibia al actual socio y aliado de los excrementicios fujimoristas, al que declara que "como presidente puedo evitar que salga elegido quien yo no quiera", al que ha ordenado copar el Poder Judicial con el propósito de encubrir las raterías y latrocinios de su podrido régimen.

Ahora Vargas Llosa no abre la boca en defensa de los comuneros piuranos de Huancabamba masacrados y torturados por una empresa de seguridad privada donde fue directivo su amigo "libertario" Vega Llona, todo en en aras de las utilidades de una corporación minera.

En suma la capitulación moral del pobre Mario....se suma a Pablo Macera.